Ahora un poco de cultura;Â
Las abejas japonesas (Apis cerana japonica) se defienden de los avispones gigantes japoneses (Vespa mandarinia japonica) atacando en masa y envolviéndolos para elevar su temperatura hasta los 47ºC, lo que provoca la muerte del avispón por exceso de calor. Las abejas chipriotas (A. mellifera cypria) han desarrollado un comportamiento de defensa similar consistente formar una bola en torno a su mayor enemigo, la avispa oriental (V. orientalis), hasta matarlo. Un estudio sugiere que la muerte no se produce por calor, sino por asfixia.

Las avispas son depredadores particularmente sangrientos, capaces de decapitar a las abejas de un mordisco antes de transportarlas a su nido para que sirvan de comida. A menudo, invaden las colmenas para obtener carne fresca en forma de larvas y pueden masacrar una colonia de abejas en unas pocas horas. Tras un verano particularmente seco, las abejas están tan debilitadas por la falta de alimento que son incapaces de defenderse y los apicultores chipriotas pueden perder un 30% de sus colonias debido a los ataques de las avispas.
Si por el contrario, están en buena forma, se defienden formando una bola del tamaño de un limón, de unos 150-300 individuos, en torno a cualquier avispa que se aventure demasiado cerca de la entrada. Como las abejas no pueden penetrar la cutÃcula de las avispas con su aguijón, el mecanismo que provoca la muerte del atacante resultaba un misterio. En un principio, se pensó en un sistema similar a la de las abejas japonesas, pero la temperatura máxima que se alcanza en el interior de la bola son 44ºC, por debajo de los 47ºC de las abejas japonesas y lejos de los 50ºC necesarios para matar a la avispa asiática.
La estrategia que emplean las abejas chipriotas es el de asfixiar al agresor. En cuestión de segundos, éstas forman una piña que atrapa a la avispa por detrás, oprimiendo su abdomen e impidiendo que respire, asfixiándola lentamente durante una hora hasta que muere. La razón de este comportamiento es que las avispas respiran por los espiráculos1 que tienen en el abdomen. Para tomar aire, relajan los músculos del abdomen, lo que provoca su expansión y una disminución de la presión interna que hace que el aire penetre en las tráqueas a través de los espiráculos. Para expulsar el aire, contraen el abdomen, de forma que disminuye su volumen, con el consiguiente aumento de la presión interna, y el aire contenido en las tráqueas es expulsado al exterior a través de los espiráculos. Aunque la temperatura no es determinante para la muerte de la avispa, contribuye a aumentar la concentración de dióxido de carbono en su hemolinfa, lo que tiene un efecto anestesiante que facilita la labor inmovilizadora de las abejas.
Queda por dilucidar el mecanismo que coordina el ataque de las abejas chipriotas, aunque por comparación con el caso de las abejas japonesas, lo más probable es que sea algún tipo de feromona, ya sea una de alarma de las propias abejas, ya sea una que segrega la avispa para marcar la colonia para un posterior ataque.
Notas
[1] Unos poros que comunican el exterior con el sistema respiratorio traqueal de los insectos.
ArtÃculo tomado de Omnis Scientia
EnvÃalo por correo
