No, no es la clásica escena de Capulina empezando una guerra de comida en sus pelÃculas, es una representación de los conflictos del mundo desde la segunda guerra mundial hasta la de Irak con la ayuda de comida.
Cada platillo representa a los paÃses en conflicto y entre lo divertido que es visualmente hablando, la realidad es otra, la de la barbarie humana, la de la necedad de pelearnos unos con otros y de no hermanarnos como deberÃa de ser.



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