Gerardo Antonio Henric López

La desaparición de Henric López

FOTO VOLANTE TONYGerardo Antonio Henric López desapareció desde julio de 2004; hoy no hay detenidos por este hecho pese a las pruebas presentadas por la madre del joven, quien al momento de su desaparición contaba con 23 años. Las investigaciones de Sara López, madre de la víctima, iniciaron cuando observó lentitud en las acciones oficiales y descubrió la corrupción que impera al interior de la Procuraduría de Justicia de Chihuahua. La madre de Tony Henric recopiló importante información que ella relata con detalles.

El caso de Henric no es común: el asunto está vinculado con los narcojuniors y los presuntos responsables son protegidos por individuos que ostentan el poder público, civil y militar. A tres años de su desaparición, Sara perdió la esperanza de que Tony Henric se encuentre con vida y lo único que hoy pide es el cuerpo de su hijo.

El caso ya fue turnado a la Procuraduría General de la República gracias a la intervención de la diputada Victoria Esperanza Chavira Rodríguez, quien promovió un exhortó del Congreso del estado. Sara reconoce la sensibilidad de la legisladora y confía en el proceso que realiza la instancia federal.

La verdad de Sara

Gerardo Antonio Henric López, de 20 años de edad y estudiante de diseño gráfico, es como la mayoría de los jóvenes: alegre, sensible y con deseos de vivir.

Lleva una muy buena relación con su madre Sara López Ángeles, a quien le confía muchas de las cosas que le pasan, y de quien recibe consejos, que le sirven para actuar de una manera más responsable en sus relaciones personales; es parte de una familia de la clase media, no cuenta con grandes recursos, pero tampoco carece de nada. Ha llenado una solicitud para obtener su licencia de conducir, ya que tiene la promesa de su mamá de que en 2006, como premio a su constancia escolar, tendría como regalo un coche.

Sara está casada con Marco, quien sin ser el padre biológico de Tony, lo considera como tal;  luego de 12 años de convivencia han adquirido mutua confianza y forman una familia unida.

Antonio conoció a Georgina Talavera Bustillos, con quien comenzó a salir. A su madre le parecía demasiado extraño que no la presentara ni la amiga se dejara ver por los padres de Tony. Cuando el muchacho se encontraba en casa, Georgina llegaba en su coche y, llamándolo con el claxon, solamente dejaba ver su cabellera al momento en que su hijo abordaba el vehículo.

Preocupada por algo que no alcanza a descifrar, Sara escucha de su hijo que ha recibido amenazas de Francisco Castro Chávez, el Quico, ex pareja de Georgina.

El 13 de julio de 2004, alrededor de las 15:00 horas, Marco vio un coche deportivo azul marino que se estacionó frente a la casa. Algo contrariado, pero pensando en que sería un conocido de Tony, no desconfió y siguió su camino rumbo a su negocio de perfumería.

Esa noche inútilmente Sara trató de comunicarse con Tony; jamás contestó su celular. El amanecer encontró a Sara al borde de su cama, esperando inútilmente que llegara Tony. Buscó, de entre los directorios telefónicos de su hijo, algunos nombres de sus amigos más cercanos y en especial el teléfono de Georgina, quien se había vuelto su compañera inseparable.

Cerca de las nueve de la mañana Sara llamó a la casa de Georgina. Le contestó una supuesta tía, quien le dijo que Georgina se encontraba en Nueva York y que no sabía cuando llegaría. Minutos más tarde, Georgina se reportó a la casa de Sara, supuestamente desde Nueva York. Le dijo que no sabía nada de Tony y que tenía mucho tiempo de no verlo. Antes de finalizar la conversación, Sara le preguntó sobre el propietario de un vehículo deportivo azul marino, a lo que contestó Georgina que no tenía la menor idea, pero que investigaría.

Al día siguiente, Georgina le llamó para decirle que el vehículo le pertenecía a Jorge Perales, y que con esto terminaba porque no tenía nada más que decirle.

Para entonces ya se había presentado la respectiva denuncia por la desaparición de Tony.

Jorge Perales Ponce, en su declaración, aceptó haber pasado por Tony, haber comprado unas cervezas y pasar por una amiga que no encontraron y pasearse por el periférico. Dijo que lo dejó alrededor de las cinco de la tarde por el centro.

Fue citado a declarar Francisco Castro Chávez, el Quico, quien dijo que no conocía a Jorge Perales ni mucho menos a Georgina, por lo que negaba categóricamente su presunta participación en la desaparición de Tony.

Eduardo Gómez junior, hijo de quien fuera subprocurador de Justicia, se presentó en la casa de Sara para ofrecerse como colaborador, ya que por su papá tenía acceso ilimitado a la computadora central, donde se encontraban todos los avances de las investigaciones. Le preguntó a la señora si ella contaba con copias de quienes habían declarado en la investigación, y que si podría entregárselos. Sara respondió afirmativamente, pero Marcos, presente en la reunión, consideró que si por su papá tenía, como lo aseguraba, acceso a la computadora central, pues fácilmente podría imprimir todas las declaraciones realizadas; al despedirse, Eduardo Gómez les pidió de favor que evitaran hacer cualquier comentario con su papá acerca de su presencia en la casa.

Solicitando al apoyo de la CIPOL le comisionaron dos agentes, quienes después de entrevistarse con el mencionado Eduardo, aceptó, en declaración oficial, que su presencia en la casa de Sara obedeció a un acuerdo que había tenido con el Quico, de entrevistarse con la familia, para sacarles toda la información posible a cambio de unas “tachas”.

En la misma declaración, Eduardo menciona a Osiris Sosa, quien también declara y revela que a Tony lo mataron “porque se les pasó la mano”, y en la misma declaración firmada ante autoridad, reconoce que el Quico también le pidió que se acercara a la familia para investigar lo más que pudiera, y que como él le debía un favor a Quico, porque lo había “librado de una bronca gruesa en un bar”, se sintió comprometido a realizarlo.

De igual forma, el mismo Osiris, señala que a Tony se le privó de a vida de un disparo, y que se les había pasado la mano, cuando solamente querían darle un susto, para finalizar su declaración señalando que si le pasaba algo hacía culpables a Quico y a Eduardo.

Semanas después, alrededor de las tres de la mañana, Sara recibió una llamada de Osiris, quien a grito abierto, le pedía ayuda porque lo querían matar Quico y Eduardo, porque ya sabían lo que había declarado; temiendo que se tratara de una jugada de Quico, ni Ella ni Marco salieron de la casa y hasta el siguiente día se enteraron por los medios de comunicación que efectivamente se había presentado un incidente con disparos.

Poco después de estas declaraciones, Sara se apersonó en la dirección de averiguaciones previas, donde la titular de la mesa de desaparecidos y abusos sexuales le comentó que recientemente se habían presentado dos militares a su oficina y, por encargo del general de la zona militar, le solicitaba una copia completa del expediente. Ante la negativa, asumieron una actitud desafiante, amenazando con enterar al procurador de justicia de apellido Piñón sobre el incidente.

Al cabo de unos días, Sara se presentó ante la oficina del procurador para comentarle algunos detalles de la averiguación. Afuera del lugar se encontraban dos militares. Cuando la señora entró a la oficina, fue seguida de un militar.

Ante la pasividad de las autoridades, Sara conoció de la presencia de Patricio Martínez, el entonces gobernador en un acto en la plaza mayor, a unas cuadras de su casa. Redactó una carta con todos los pormenores del caso y se acercó al templete, donde descubrió que el militar que había entrado con ella a la oficina del procurador era, efectivamente, el titular de la V zona militar.

La verdad de Eduardo Arriaga

El exsubprocurador de justicia, Eduardo Gómez Arriaga en entrevista con Contralínea Chihuahua negó los hechos y aseguró no estar vinculado por ningún motivo con el caso de Gerardo Antonio Henric López; dijo que, como padre de familia, son hechos que lo conmueven y se siente consternado. Aseguró que la persona mencionada como Eduardo Gómez junior no es su hijo y se trata de un homónimo. Aunque la madre de Tony sostiene que a la persona que menciona es hijo del funcionario estatal, un hijo fuera del matrimonio; y sostiene que por tal motivo es protegido y las investigaciones se entramparon en la Procuraduría Estatal.

Eduardo Gómez Arriaga estuvo como subprocurador en el sexenio de Patricio Martínez García y posteriormente fue nombrado responsable de área principal de la Reforma Penal Procesal, que actualmente se encuentra en auge por ser una iniciativa del actual gobernador, José Reyes Baeza.

La madre de la víctima dice que recibe amenazas.

Ahora, sin embargo, Sara dice confiar en los resultados de las investigaciones de la Procuraduría General de la República.

Nota tomada de Contralínea. Imágenes proporcionadas por la señora Sara López.

Si tienes información, envíala a ayudameaencontrarlo@hotmail.com.

Comenta aquí

comentarios

You may also like...

Los comentarios aquí expresados, así como las colaboraciones de los lectores, no representan la opinión ni el punto de vista de MexaBlog ni de su administrador y por lo tanto los exime de cualquier responsabilidad. Diviértanse.